PROBLEMÁTICA DEL BARIGÜÍ EN LA CUENCA DEL RÍO SALADO

El investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas, Juan José García, del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), dialogó con LU6 radio Atlántica de Mar del Plata sobre la problemática del barigüí.

García explicó que el barigüí es pariente de los mosquitos y viven en cuerpos de agua que se mueven, o sea una buena velocidad del agua en estado larval.  “Los adultos hembras se limitan a tomar sangre para poder colocar sus huevos en el cuerpo de agua, con la gran problemática de que les permite perdurar en el tiempo”.

El insecto produce lesiones dérmicas y reacciones alérgicas, además de afectar la producción agropecuaria de la región, pero no acarrea problemas de transmisión de otro patógeno. “Son poblaciones de insectos cuyos ciclos de vida son muy cortos y su reproducción es muy alta. Las larvas se encuentras en las partes más correntosas de los ríos. La especie más agresiva es la que se encuentra en la Cuenca del  Salado, que apareció ya en el año 2000. Lo alarmante es que cada vez que hay crecida, como en este momento, se recrudece el problema”, indicó García.

El investigador remarcó que “tengo más de 30 años de experiencia en estas temáticas y por primera vez observo que se están haciendo bien las cosas. La comunidad presentó la queja, las municipalidades han tomado el problema y se han puesto en contacto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Buenos Aires y junto a la CIC tomaron carta sobre el asunto y nos han llamado para resolver la problemática”.

A su vez,mencionó que la solución más efectiva para combatir al insecto es la bacteria BTI, siglas del microorganismo Bacillusthuringiensis. “El producto es biológico de carácter natural, formulado para su empleo en ambientes acuáticos, con el propósito de eliminar larvas de barigüi, mosquitos y jejenes. El aditivo interrumpe el ciclo de vida de las larvas y evita que lleguen a su forma adulta voladora. Éste es de efecto tóxico especialmente para larvas de mosquitos y simúlidos, y por las condiciones especiales de su tracto digestivo se disuelve produciendo parálisis y muerte en pocas horas”.

En este sentido, García destacó que “la importancia de esta bacteria radica además en que  no altera el medio ambiente pues no es tóxica a otros insectos, peces, pájaros, otros animales, vegetales o personas”.