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E-Basura: reciclar para reducir la brecha informática

Día Mundial del Reciclaje: ¿Cómo contribuye la ciencia bonaerense? Hoy conoceremos E-Basura, un proyecto que nació hace más de 10 años y ya llevan recuperadas y donadas cerca de 6.500 computadoras, notebooks, monitores, entre otros componentes.

  • Entrada publicada:17 mayo, 2021

En 2009 nació la Planta Piloto E-Basura, dependiente de la UNLP y dirigida por Viviana Ambrosi, profesional de la CIC. Su finalidad es extender la vida útil de aparatos electrónicos con fines sociales. Hoy, en pandemia, la iniciativa recobra mayor importancia ya que trabaja en reducir la brecha informática y, por otro lado, contribuir al cuidado del medio ambiente.

En más de 10 años de trabajo, en E-Basura recuperaron y donaron 6.465 componentes entre computadoras, notebooks, monitores, teclados, mouses, impresoras y más. Estos aparatos llegaron a 644 instituciones pública, ONGs, merenderos, comedores populares etc, beneficiando a más de 389.669 personas. Los números son impresionantes, pero la problemática de tirar un equipo a la basura también lo es.

“En Argentina en 2019, por ejemplo, se desecharon 465 mil toneladas de residuos electrónicos, algo así como 8 kilos y medio por habitante por año”

“El problema de contaminación de estos aparatos comienza cuando lo dejamos en la calle y de ahí va a un basural a cielo abierto”, advirtió. “De esta forma, entra en un proceso de descomposición con agua de lluvia, quemas, y la acumulación con otro tipo de basura. Esto perjudica a las personas que viven cerca y contamina las napas de agua”, dijo Ambrosi, recientemente designada Vicepresidenta del Grupo Regional de la UIT-T CE5 para América Latina (GRCE5-LATAM), representando al gobierno Argentino ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Viviana Ambrosi, profesional de la CIC y responsable de E-Basura.

“Según algunos cálculos estadísticos (como Global E-waste Monitor) en Argentina en 2019, por ejemplo, se desecharon 465 mil toneladas de residuos electrónicos, algo así como 8 kilos y medio por habitante por año”, explicó la experta. Esto, como es de esperar, tiene una distribución mayor en CABA y provincia de Buenos Aires. 

“Son cifras preocupantes porque viene creciendo a un ritmo mayor que los residuos sólidos urbanos”, aclaró Ambrosi. Además, la problemática tiene varias aristas por detrás: se fabrican con recursos naturales no renovables y tienen elementos que hay que saber cómo manipularlos porque son contaminantes, entre otras.

Recuperar equipos en tiempos de pandemia

Dentro de los RAEE (residuos aparatos eléctricos y electrónicos), la Planta Piloto E-basura -que funciona en Tolosa, en un predio cedido por la Provincia- trabaja en la recuperación de residuos que entran en el segmento de las TICs (informática y telecomunicaciones).

“Con la aparición del COVID-19 se reforzó nuestro trabajo ya que reciclamos tecnología en un momento en el que todos/as buscaban un dispositivo para que en una casa pudieran estar al mismo tiempo conectados, ya sea estudiando o trabajando. Entonces, mientras la gente deschaba equipos, nosotros trabajamos en extender la vida útil de ciertos equipos”, afirmó Ambrosi.

Por ejemplo, desde el inicio de la pandemia, la Planta Piloto E-basura donó equipos a los hospitales San Martín, Gutiérrez y el Hospital de Niños de La Plata; también entregaron materiales recuperados a alumnos de la UNLP para sostener las clases a distancia y a ONGs de la provincia.