Una solución al problema de las pilas<p class = "resumen">Argentina importa al año entre 5 y 6 mil toneladas de pilas. Estas tardan entre 100 y 300 años en degradarse. El pasivo ambiental es enorme. Conocé qué hacen los científicos/as de la provincia ante esta problemática.</p>

Una solución al problema de las pilas

Argentina importa al año entre 5 y 6 mil toneladas de pilas. Estas tardan entre 100 y 300 años en degradarse. El pasivo ambiental es enorme. Conocé qué hacen los científicos/as de la provincia ante esta problemática.

  • Entrada publicada:8 junio, 2021

La baja degradabilidad de las pilas y sus componentes altamente contaminantes, revitalizan uno de los proyectos más importantes que llevan adelante científicos bonaerenses: una planta de reciclado de pilas. Esta se dedica a recuperar los metales peligrosos que la componen y reutilizarlos en diferentes ámbitos de la industria. La finalidad es transferir esta tecnología a organismo público y privados. “Reciclaje en la Provincia”: conocé los proyectos que nacen en un laboratorio y se acercan a la sociedad.

“En el 2018 Argentina importó más de 5000 toneladas de pilas, pero en años previos ese número era más alto, alcanzando valores de 6300 toneladas”, afirmó Jorge Sambeth, investigador del CONICET en el CINDECA, que colabora con el proyecto de la planta de reciclado de pilas que lleva adelante la UPL, una unidad conformada por la Planta Piloto Multipropósito (Pla.Pi.Mu) y el Laboratorio de Servicios a la Industria y al Sistema Científico (La.Se.I.Si.C) -CIC-UNLP-

Andrés Peluso, investigador del CONICET e integrante del CINDECA, explicó que “el impacto ambiental está asociado al medio donde desechas las pilas: en el agua la carcasa que contiene la pila se oxida fácilmente y libera los metales que la componen; en el suelo pueden tardar en degradarse años, su efecto se estima entre 100 y 300 años”. Pero este no es el único problema.

“Actualmente China está fabricando pilas cuya carcasa es de aluminio y esto si es un problema porque el aluminio se destruye más rápido. El otro inconveniente es que pueden contener mercurio. La ley prohíbe importar pilas que tenga más de 0.0005% de este componente, pero suponiendo que de 5000 toneladas la mitad contenga mercurio, estaríamos en unas 10 toneladas de mercurio, un metal altamente tóxico y nocivo para el ambiente y los seres humanos”, aclaró Sambeth. 

La UPL cuenta con una planta de tratamiento de pilas que se dedica a recuperar los metales peligrosos que la componen. “Es una planta pensada para albergar proyectos de investigación que permitan mejorar la reutilización y correcta disposición de los desechos”, explicó Jorge Jios, director de la UPL

La Planta de reciclado de pias está ubicada en el Campus Tecnológico de la CIC en Gonnet.

La planta tiene una capacidad para tratar unos 80 kg de pilas por mes, que es aproximadamente el consumo de una población de 8000 habitantes. 

El objetivo es transferir la tecnología disponible para que pueda ser replicada en otros organismos públicos gubernamentales o privados. Jios aclaró que “no estamos recibiendo pilas del público, dado que nuestra capacidad de tratamiento es limitada, pero sí impulsamos la propagación de plantas similares en todos los lugares donde sea posible”.

¿Cómo funciona la planta?

“El corazón de la planta es la producción de ácido sulfúrico”, aseguró Sambeth. “El azufre es un desecho de la industria petrolera (los combustibles no pueden tener azufre y debe quitarse del petróleo) y este residuo en estado sólido lo usamos como materia prima para la planta”, agregó Peluso. 

“Sobre el azufre es inmovilizada una bacteria que vive en medio muy ácido y se alimenta de este, excretando ácido sulfúrico. Ese ácido, puesto en contacto con los sólidos del interior de la pila, los disuelve y se obtiene una solución de sulfatos de manganeso y zinc, que son los metales que componen la pila”, explicó Sambeth. 

Sambeth: “El corazón de la planta es la producción de ácido sulfúrico”

“Una vez disueltos se le agregan diferentes sustancias químicas y se obtienen óxidos de zinc y manganeso que tienen diferentes aplicaciones”, indicó Peluso. Es decir, se reutilizan.

Estos compuestos han sido probados como catalizadores para eliminar contaminantes del aire, como fungicidas y bactericidas en pinturas, y como catalizadores para descomponer plásticos. “Además, el óxido de zinc puede ser usado como carga de cubiertas y el manganeso utilizado para fabricar aceros al manganeso. La chatarra de la carcasa puede reciclarse como cualquier chatarra”, finalizó Sambeth.