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Alimentación saludable: la importancia de conocer lo que se consume

Llevar a cabo una alimentación saludable es el primer paso para tener un sistema inmunológico fuerte. Y, aunque no impide que una persona se infecte ante la presencia de algún patógeno, responderá de manera adecuada. Pero además, resulta fundamental conocer qué productos son aptos para el consumo cotidiano y cuáles están desaconsejados por su composición.

  • Entrada publicada:10 agosto, 2021

Contar con información nutricional clara en las etiquetas de los alimentos es clave al momento de comprar y hacer elecciones más saludables. En esta línea, la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos- que obtuvo media sanción en el Senado y espera ser tratada en los próximos días en la Cámara de Diputados- representa un buen avance en materia de salud alimentaria. 

Es necesario que el consumidor elija sus alimentos teniendo claro qué es lo que va a comer y qué ingredientes tiene ese producto que va a comprar. Por supuesto que esto es más importante en aquellos alimentos procesados industrialmente y no sería necesario en productos como las frutas, verduras y carnes”, explicó la licenciada en Nutrición, Agustina Malpeli, que trabaja en el Instituto de Desarrollo de Investigaciones Pediátricas (IDIP), asociado a la CIC.

Es indispensable tener una alimentación saludable para afrontar enfermedades de cualquier tipo. Y, en este sentido, el Covid-19 no es la excepción. “Un sistema inmune fuerte va a proteger a la persona de las infecciones que pueda tener. Esto significa que el cuerpo se va a poder defender correctamente ante un patógeno que lo pueda causar”, explicó Malpeli. En caso contrario, una alimentación deficiente podría generar más complicaciones o no producir la respuesta esperada.

Los criterios para llevar a cabo una correcta alimentación se basan en los diez puntos de las guías alimentarias para la población argentina. El manual recomienda una ingesta aproximada de ocho vasos de agua al día, reducir el consumo de sal, consumir lácteos, quesos y yogures -preferentemente descremados- y utilizar aceite crudo como condimento. También, es necesaria la incorporación de alimentos que aporten nutrientes como la vitamina A, C Y D, presentes en los cítricos, frutas y verduras; así como también el hierro propio de las carnes y el calcio derivado de las leches. En el caso de las frutas, lo recomendable es consumir al menos una por día en reemplazo de aquellos alimentos que no aportan ningún tipo de beneficio. Por último, para lograr una alimentación completa y saludable se sugiere distribuir los alimentos mencionados entre las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena). 

“Un sistema inmune fuerte va a proteger a la persona de las infecciones que pueda tener. Esto significa que el cuerpo se va a poder defender correctamente ante un patógeno que lo pueda causar”

Explicó Malpeli

Alimentos procesados 

Los alimentos ultraprocesados están compuestos de conservantes, aditivos, colorantes y un alto contenido de sal, grasas y azúcares que no le aportan ningún tipo de beneficio al organismo. “Evitar el consumo de estos alimentos ayuda a prevenir enfermedades crónicas no transmisibles que son las que más muertes producen en Argentina y el mundo”, señaló la investigadora. Ejemplo de estas enfermedades son: hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares y renales, algunos tipos de cánceres, entre otras.  Realizar cambios en la dieta cotidiana es una manera de generar hábitos alimenticios más saludables. 

Disminuir al máximo el consumo de snacks, galletitas o aguas saborizadas es una forma de empezar a generar cambios. “Es cierto que reemplazar estos alimentos por otros más saludables demanda una mayor inversión de dinero, pero ante esto una alternativa puede ser el consumo estacionario, las compras comunitarias, el autocultivo, entre otras estrategias”, agregó Agustina Malpeli. Los frutos secos también forman parte de las opciones ya que una pequeña porción al día es suficiente para las necesidades del cuerpo. 

Por qué es importante el etiquetado

El proyecto establece el desarrollo de un sistema mediante el cual los alimentos y bebidas envasadas lleven incorporados octógonos de color negro que adviertan sobre la presencia de azucar, grasas saturadas, sodio y calorías en niveles altos. También prohíbe la publicidad de cualquier producto que contenga al menos una etiqueta de estas características y esté dirigida a un público infanto/adolescente. 

“Hay sistemas de etiquetado que, por el contrario, resaltan las propiedades beneficiosas de aquellos alimentos saludables, lo que también sería interesante para que el consumidor sepa que está eligiendo algo que le va a hacer bien. Pero poner todo junto en un mismo producto sería confuso”, detalló la nutricionista y agregó: “comenzar por marcar aquellos componentes de los alimentos que son malos es un gran paso”. 

Sin embargo también advirtió que, si bien se trata de una de las medidas que se recomiendan para reducir uno de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas no transmisibles (la dieta), no sería tan efectiva si no se trabaja en conjunto con otras que ayuden a reducir factores de riesgo como el hábito tabáquico, el consumo excesivo de alcohol y el sedentarismo. 

El origen de muchos factores de riesgo y las enfermedades del adulto se definen durante la gestación y en los primeros años de vida de las personas. “Continuar con la educación en la escuela también sería una buena estrategia porque sino se llega tarde. Cuando una persona adulta ya tiene los hábitos instalados es más difícil cambiarlos”, concluyó. Por último, la actividad física, algo que se redujo a partir del aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado a comienzos del año 2020, es indispensable para acompañar todo este esquema.