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Estudian la eliminación de los medicamentos en ganado vacuno destinado a consumo

El proyecto tiene un impacto directo en la población productora de la provincia de Buenos Aires.

  • Entrada publicada:14 febrero, 2022

Un grupo de investigadoras/es de Tandil estudian los mecanismos de eliminación de fármacos que se aplican en el ganado vacuno en condiciones de producción intensiva, conocida popularmente como feedlot. El proyecto tiene un impacto directo en quienes producen y quienes consumen: busca conocer si la aplicación simultánea de varios medicamentos altera su eficacia terapéutica; y si esto podrían alterar los niveles de residuos de los medicamentos en los tejidos destinados a consumo, como la carne. 

El estudio lo llevan adelante científicas y científicos del Laboratorio de Farmacología que pertenece a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia, que forma parte del CIVETAN, asociado a la CIC. La iniciativa fue seleccionada en la convocatoria “Ideas-Proyectos”, impulsado por la Comisión de Investigaciones Científicas. 

Es un sistema de engorde a corral, muy difundido en la provincia de Buenos Aires, el ganado puede presentar diferentes enfermedades, por lo que se les administran fármacos contenidos en varios tipos de medicamentos. “Una vez que ingresan al organismo, estos fármacos se vehiculizan y distribuyen dentro del mismo, hasta que finalmente son eliminados”, explicó Guillermo Virkel, doctor en Ciencia Animal, investigador del CONICET y líder del proyecto. 

En estos sistemas de producción es rutinaria la administración conjunta de fármacos de diferentes grupos químicos como antiparasitarios internos o externos y antimicrobianos. “La presencia al mismo tiempo de diferentes fármacos en el organismo animal puede dar lugar a interacciones fármaco-toxicológicas que merecen ser estudiadas”, aseguró el investigador.

Dr. Guillermo Virkel, líder del proyecto.

“Específicamente, buscamos estudiar estos procesos de eliminación de fármacos en bovinos que están en condiciones de producción intensiva -los famosos feedlot o sistemas de engorde a corral- fundamentalmente lo hacemos en el ámbito de la provincia de Buenos Aires”, dijo el experto y aseveró: “el uso de fármacos en animales de producción tiene un impacto directo sobre quienes consumen”.

Contexto y vigilancia científica

A lo largo de los años, la producción ganadera se fue desplazando de los sistemas pastoriles hacia los sistemas de engorde a corral. Datos del último informe del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) indican que en el país hay inscriptos un total de 1.149 establecimientos de engorde a corral, de los cuales el 71.6% se concentran en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. 

Puntualmente, la provincia de Buenos Aires cuenta con 310 establecimientos de engorde a corral que tienen alrededor de medio millón de bovinos.

En estos sistemas hay una gran concentración de animales y esto los vuelve propensos a contraer enfermedades. “Especialmente existen dos problemas importantes: las ectoparasitosis como la sarna y las enfermedades respiratorias. Frente a estos inconvenientes se utilizan con frecuencia ectoparasiticidas (destinados a tratar las ectoparasitosis) o antimicrobianos (utilizados para el tratamiento de enfermedades respiratorias)”, explicó Guillermo Virkel. 

“Todos los animales reciben en el transcurso de su vida productiva algún tratamiento farmacológico”, dijo Virkel. Y agregó: “el uso de fármacos en animales de producción tiene un impacto directo sobre los y las consumidores/as”.

“Las personas que consumimos carne o subproductos de origen animal como la leche, potencialmente podemos exponernos a residuos químicos que derivan de esos medicamentos”, explicó.  Sin embargo, el investigador indicó que “afortunadamente, para que esto no suceda, lo que se hace en la práctica de la profesión veterinaria es respetar lo que se denomina el período de retirada”. 

“Esto significa que hay un tiempo que se debe esperar luego de la última administración del medicamento hasta el envío de esos animales a faena o de los subproductos a comercialización”, afirmó Virkel. Ese “período de retirada” asegura que no queden residuos del medicamento en la carne o en los subproductos. 

El “período de retirada” varía según el medicamento suministrado al animal. “Hay medicamentos que no tienen periodo de retirada (no ‘generan’ residuos); otros tienen 3 meses, dependiendo qué fármaco y formulación se utilice”, manifestó el experto.

Esto, sin embargo, no debería alertar a los consumidores. Virkel explicó que “cuando se cumple el periodo de retirada, los niveles de residuos en carne o subproductos de animales tratados son inocuos. Esto significa que los alimentos son aptos para el consumo humano porque los niveles de residuos no son tóxicos para las personas”

Entonces: si se conoce cuántos días de retirada tiene cada medicamento y los potenciales residuos que podrían llegar a quedar son inocuos para el ser humano ¿por qué es importante investigar esto? ¿por qué es necesaria una vigilancia?

Virkel lo explicó así: “Lo que queremos estudiar en este proyecto es si existen interacciones en los mecanismos de eliminación. En primer lugar, estas interacciones podrían afectar la efectividad de alguno de los fármacos involucrados. Por otra parte, se podrían alterar los niveles de residuos de los medicamentos en los tejidos que van a ser destinados a consumo”.

“Si dos fármacos utilizan la misma ‘puerta de salida’ podrían competir por pasar por ella; podría ocurrir que en esa competencia uno de ellos se vea relegado en la eliminación”, dijo. Esto es un tipo de interacción farmacológica. “Puede cambiar la exposición sistémica a ese fármaco administrado al animal”.

En una primera etapa las y los científicas/os avanzarán en ensayos in vitro, en el laboratorio, estudiando potenciales interacciones a nivel de estos mecanismos de eliminación. En una segunda etapa, prevén trabajar en condiciones in vivo, en el sistema de producción bajo condiciones prácticas, con el fin de tener alguna recomendación que sea aplicada por los veterinarios en los sistemas de producción.

En los ensayos in vitro se emplean distintos modelos de estudio que les permiten a las y los científicas/os tener muchos resultados en poco tiempo. Para esto se emplea material biológico obtenido de los organismos de los animales. Por ejemplo, utilizan muestras de hígado, el principal sitio donde los fármacos se metabolizan. “Este órgano se emplea para purificar las enzimas que queremos estudiar”, dijo Virkel.

Comenzará con ensayos in vitro, en el laboratorio, estudiando potenciales interacciones de los medicamentos en el organismo.

Fármacos: ¿cómo se administran y eliminan?

En el ganado se utilizan antiparasitarios, antibióticos o antimicrobianos y otros fármacos que se comercializan en diferentes formulaciones farmacéuticas, que en el caso de los rumiantes generalmente son líquidas y se pueden aplicar por diferentes vías de administración. 

“Los ectoparasiticidas se administran en forma tópica, en la piel, sobre el lomo del animal. También por vía subcutánea, inyectable, en el caso de la ivermectina, por ejemplo. Existen otros antiparasitarios que se administran por vía oral. Los antimicrobianos pueden administrarse en forma inyectable o mezclados con el alimento”, explicó el investigador. 

Virkel indicó que, puntualmente, “en este proyecto, investigaremos potenciales interacciones farmacológicas entre ectoparasiticidas. El mercado farmacéutico veterinario dispone de formulaciones comerciales que combinan diferentes insecticidas/acaricidas que se emplean para el tratamiento de las ectoparasitosis. La sarna, por ejemplo, ha sido difícil de erradicar. Y en los últimos tiempos, se observaron fallas en los tratamientos en animales en confinamiento”. 

Los fármacos se administran por diferentes vías y pueden absorberse a diferente velocidad y magnitud. “Pasan del sitio de administración a la sangre, es decir, a la circulación sistémica, desde donde se produce el fenómeno de distribución. Esto es el pasaje del fármaco de la sangre a los diferentes órganos o tejidos que es donde el medicamento ejerce su acción terapéutica”.

Estos dos procesos se denominan de absorción y distribución. Y hay otros dos procesos involucrados en la eliminación de los fármacos y sus residuos, el centro de este estudio.

Uno de ellos, es el metabolismo “lo denominamos biotransformación: una sustancia química (el fármaco en este caso) es convertida en otra similar por acción del propio organismo”, dijo. 

En este caso “trabajan” las enzimas, proteínas que aceleran las reacciones químicas. “Por lo tanto, los fármacos se transforman en otro producto químico que, en general, es más fácil de ser eliminado porque es más hidrosoluble. Son solubles en la bilis o la orina, las principales rutas de eliminación de los residuos”. “Además, existen otras proteínas que se encargan de transportar a los fármacos y sus derivados hacia la bilis, por ejemplo”, explicó Virkel. 

Si dos fármacos utilizan la misma vía de eliminación, es decir, por medio de la misma enzima que los metaboliza o la misma proteína transportadora que los elimina, entonces pueden competir. 

“A lo largo de muchos años venimos estudiando estos procesos. En conclusión, el trabajo que realizamos es una contribución al conocimiento de los mecanismos de eliminación de los fármacos y de sus residuos, así como también aporta a la comprensión de la eficacia de las combinaciones de fármacos”, cerró el investigador.