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Buscan repoblar con pejerrey las lagunas bonaerenses

Un proyecto del ILPLA trabaja en conjunto con pescadores y municipios para poblar lagunas de la provincia con esta especie muy importante para la actividad deportiva y recreativa. En qué consiste la acuicultura y cuál es la importancia económica.

  • Entrada publicada:12 febrero, 2026

La Provincia de Buenos Aires tiene una gran cantidad de lagunas en la que cientos de pescadores acuden los fines de semana a practicar la pesca recreativa y deportiva. Más que para buscar alimento se trata de una actividad casi folklórica para un sector de la población bonaerense. Una de las especies más buscadas por los pescadores es el pejerrey.

Esta actividad es una importante fuente de desarrollo de emprendimientos económicos asociados: alquiler de embarcaciones, hospedajes, y de la venta de insumos para la pesca como carnadas o cañas. Sin embargo, las sequías que azotaron al país durante los últimos años afectaron entre otras cosas la población de pejerreyes en las lagunas (muchas de las cuales se secaron). 

Un proyecto de investigación en acuicultura del Instituto de Limnología Dr. Raúl a. Ringuelet (ILPLA UNLP/CONICET) asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia está trabajando para producir juveniles de pejerrey y repoblar lagunas bonaerenses mediante el uso de jaulas flotantes.

En este sentido, el equipo de investigación del Laboratorio de Ecología de Peces del ILPLA, que lleva casi dos décadas investigando el tema, funciona también como nexo de articulación público-privado, conectando al Estado (Provincia y Municipios) con el sector emprendedor pesquero bonaerense. 

Este proyecto se lleva adelante en conjunto con pescadores, trabajadores municipales de los territorios donde se encuentran las lagunas; y en el último tiempo se han incorporado emprendimientos privados, patrocinados por personas con predios en la costa de las lagunas. “La articulación público-privada es muy necesaria y más en estos contextos”, dice Javier García de Souza, Doctor en Ciencias Naturales, investigador en el ILPLA y co-director de este proyecto junto a Darío Colautti.

Acuicultura: el arte de criar peces

La acuicultura es la cría controlada de organismos acuáticos -peces, moluscos, crustáceos, anfibios y algas- con el fin de maximizar la producción mediante el manejo de la reproducción, crecimiento, reclutamiento y tasas de mortalidad natural de la especie con la que se trabaja. Este es el método que utilizan las y los científicos para repoblar las lagunas. 

García de Souza apunta que uno de los objetivos del proyecto es “entender la biología del pejerrey y su forma de alimentarse” para después aplicar dichos conocimientos en una producción masiva de juveniles de pejerrey (Odontesthes bonariensis) utilizando jaulas flotantes en las lagunas.

¿Cómo es la crianza de un pejerrey en este modelo de cultivo? “La clave es la productividad de la laguna”, explica Vivian Yorojo Moreno, CPA Profesional Adjunta de CONICET y doctoranda del ILPLA en acuicultura, quien añade que las lagunas pampeanas “tienen una alta productividad primaria” con abundancia de fitoplancton (algas) y sobre todo zooplancton (organismos microscópicos) lo cual “resulta muy beneficioso para el cultivo de la especie”. 

Otra forma de crianza tradicional del pejerrey es mediante tanques en la tierra, que va desde el estado del huevo pasando por las etapas de larva y juvenil hasta adulto. Los investigadores explican que en términos económicos aunque esta forma de cría funciona y está resuelta “se vuelve costosa la inversión inicial en instalaciones y luego el mantenimiento por el aporte necesario de recursos como alimento balanceado o electricidad” por lo cual se decidió poner énfasis en las jaulas flotantes en las lagunas aprovechando el alimento natural y la disponibilidad de agua y espacio para los cultivos.

Algunas de las lagunas en las que se trabajó en esta investigación fueron ChisChis, Cochicó, Tablillas (Lezama), la Salada de Monasterio, Vitel (Chascomús), San Lorenzo, Blanca Grande de Olavarría, Las Barrancas, Guaminí y la Laguna de Gómez de Junín.

La jaula de crianza se coloca en la misma laguna, principalmente en primavera, que es cuando se realizan los cultivos. Cuando el pez alcanza una talla entre 4 a 8 centímetros se libera en el ambiente acuático al cual ya está adaptado. Con este tamaño el pez tiene amplias posibilidades de supervivencia, sobre todo para escapar de depredadores. Una vez hechas las jaulas de cultivo estas tienen entre 3 y 4 años de durabilidad. “Es una de las especies que más estudios tiene y estas alternativas de cultivo resultan una novedad”, explicó Vivian Moreno.

Los investigadores apuntan que en la provincia los productos pesqueros de interés comercial por excelencia lo tienen la merluza, crustáceos como el langostino o moluscos como el calamar marino; mientras que el pejerrey es un pez de pesca deportiva/recreativa. “En Argentina no hay una cultura culinaria de pescado dulceacuícola (de aguas dulces) como en otros países de sudamérica”, explica Garcia de Souza.

El circuito productivo de la pesca en las lagunas

Varias lagunas tienen épocas de boom de pesca, lo cual genera una rueda productiva y económica importante. Alquiler de lanchas y cabañas; venta de carnadas y elementos para pesca son algunas de las partes de esta cadena. A esto se le suma el componente emotivo y folklórico de la actividad: “Para un pescador la actividad es mucho más que un deporte o una forma de conseguir un alimento para el día (más allá que no está primariamente vinculada a lo gastronómico). Hay una cuestión de ritual, de folklore en torno a la pesca”, afirma la doctoranda.

El proyecto del ILPLA puso la lupa en el costado ecológico de la acuicultura. “Lo que hacemos acá es una acuicultura a pequeña escala acondicionada al enfoque ecosistémico. Se busca que tenga el menor impacto posible sobre el ambiente, por lo que se diferencia en algún punto de las técnicas tradicionales industriales a gran escala”, añade Garcia de Souza.

Otro de los objetivos del proyecto es facilitar el acceso al conocimiento científico y tecnológico sobre la acuicultura de pejerrey a la comunidad. En ese sentido trabajaron en conjunto con diversos municipios como el de Lezama, para generar instancias de trabajo participativo orientadas a la mejora de la calidad del entorno natural y las actividades pesqueras deportiva-recreativas e impulsando el turismo local.

“Hay épocas del año en que hay vedas y no se permite pescar justamente para cuidar la población”, explica Vivian Yorojo Moreno. Esta como otras medidas de manejo del recurso son complementarias a las estrategias de “refuerzo poblacional” que se realizan con las jaulas. “Monitorear las poblaciones de pejerrey es muy relevante para contar con criterios que permitan establecer pautas de aprovechamiento dinámicas que garanticen su sostenibilidad biológica y pesquera. En el caso de esta especie, resulta particularmente importante debido a que es un recurso inestable cuyas poblaciones fluctúan considerablemente año a año porque su éxito reproductivo, depende mucho de los ciclos de sequía en inundación”, agrega.

Por Juan Vera Visotsky

“La catarata de pejerreyes”. En este video se puede apreciar la suelta de juveniles de pejerrey de la jaula a la laguna.