Un parásito conocido por vivir en ranas apareció en un lugar inesperado: la vesícula biliar de dos especies de peces de lluvia. El hallazgo de investigadores del CEPAVE es el primer registro del género de parásitos Cystodiscus en peces y abre nuevas pistas sobre la relación entre estos organismos y sus hospedadores. Los protagonistas de este descubrimiento son los killis, unos peces pequeños que viven en charcos temporarios y tienen una particularidad: su ciclo de vida está ligado a las precipitaciones.
Se trata de peces estacionales, viven apenas unos meses generalmente en charcos temporales. Su vida dura mientras se mantiene el agua estancada. Cuando el nivel del charco empieza a descender, el macho y la hembra se dirigen al fondo donde en la parte blanda, donde yacen detritos y ahí depositan los huevos. Una vez que se seca el terreno mueren, pero para ese momento ya dejaron su descendencia bajo tierra. Los huevos que son resistentes pueden desarrollarse nuevamente cuando regresan las condiciones adecuadas.
También se los conoce como “peces de lluvia” y son coleccionados por acuaristas a nivel mundial, por su atractiva variedad de colores. Miden entre 3 y 7 cm de longitud y pertenecen al orden de los Cyprinodontiformes. En el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), centro asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia, empezaron a investigarlos hace aproximadamente diez años. “Fue toda una sorpresa hallar que podían tener tantos parásitos teniendo un ciclo de vida tan corto y en ambientes temporales”, detalla Jorge Barneche, técnico asistente del laboratorio e integrante del proyecto.
Pero más sorpresivo aún fue encontrar por primera vez a la especie Cystodiscus, un parásito que es común en ranas. Los profesionales Martín Montes y el mencionado Barneche lo descubrieron en la vesícula biliar de los Argolebias nigripinnis y los Titanolebias elongatus, dos especies de “killis” que habitan la provincia de Buenos Aires. A partir del descubrimiento decidieron bautizarlo con un nombre específico: Cystodiscus paghlogh.
Este descubrimiento, representa el primer registro de Cystodiscus (género de parásitos microscópicos de las ranas) infectando peces teleósteos. De esta manera amplía el rango conocido de hospedadores para este tipo de parásitos y contribuye a comprender la evolución y las interacciones dentro de los ecosistemas de humedales temporales.


Un “ñoqui” en una vesícula
Montes es Doctor Ciencias Naturales y especialista en parásitos. Enseguida se dio cuenta de que lo que estaban viendo en la vesícula de esas dos especies de peces era algo nunca visto. “Parece como si fuera un ñoqui, tiene toda la pared del cuerpo como enrollada, como si fuera un pliegue de un tejido, pero medio transparente. Entonces, nos dimos cuenta relativamente rápido de que era algo diferente.
Nosotros sabemos que eso no va ahí, tenía que haber líquido nomás”, afirmó.
La pregunta entonces es ¿qué hace ese parásito ahí?. “La explicación que le damos es que aparecen ahí por el ambiente. En esos charcos donde vamos a hacer muestreos, hay renacuajos. Tranquilamente al convivir se puede haber generado un salto. Ya sea de la rana al pez, que es lo más probable o en algún caso hipotético si se lo sigue estudiando puede haber sido de los peces a la rana”, explica.
Los científicos recién están empezando a estudiar esta novedad, por lo que todavía no tienen información sobre cómo es el ciclo de vida completo de este parásito, que a lo largo de su existencia se hospeda en distintos animales. “El ciclo de vida de estos mixosporidios (el nombre del tipo de parásito) es bastante complejo. En principio sabemos que involucra una lombriz de agua, que es su hospedador definitivo, ahí se produce toda la reproducción sexual”, señaló Barneche.


Los parásitos no siempre son malos
Si bien la presencia de parásitos en el ser humano no suele ser un buen síntoma, otra cosa significan cuando se encuentran en animales. “Son un buen indicador de que un ambiente está sano”, remarcó Barneche.
En este caso, los peces killis en los cuales se encontró este parásito provienen de humedales de la Reserva Natural de Punta Lara y de Punta Indio. Para la reproducción de estos organismos, la existencia de terrenos como estos, que se sequen totalmente en una parte del año y que luego vuelvan a anegarse, es fundamental.
“Ahí nos damos cuenta de la importancia que tiene un humedal. Un charco de lluvia que se seque a lo largo de un ciclo. Porque para la mayoría de los parásitos que tienen los killis, necesitás otros hospedadores. Necesitás que haya caracoles, anfibios, culebras, aves, sí o sí, porque necesitan a todos en diferentes etapas de su desarrollo. Entonces es clave la conservación de humedales, no sólo para parásitos y peces, si no para toda la fauna que vive a través de ellos”, aseguró el profesional.
El nombre “paghlogh”, elegido por los integrantes del trabajo para nombrar al parásito, proviene del klingon, un idioma ficticio dentro de la serie de ciencia ficción Star Trek. Significa “en ninguna ocasión”, justamente porque hasta el momento jamás esta especie se había encontrado en peces, en ningún lugar del mundo.
La ciencia tiene estas cosas: curiosidad, sorpresa y aprendizaje. Ahora, en el CEPAVE ponen la lupa en seguir investigando el ciclo de vida de este organismo, que puede aportar información importante para la evolución y el cuidado de nuestros ecosistemas bonaerenses.
Por David Barresi / Mariana Hidalgo